
Como el enólogo agudiza la precisión olfativa que le permite encontrar un vino entre centenas, sin querer ser presuntuoso quisiera transmitir como ciertas sensaciones que han entrado en mi memoria por vía del olfato se han repetido con constancia en los últimos años.
Caminando por Londres, o por París tropiezas con instantes que el olfato te transporta a Delhi, Dubai,Kathmandú.
De repente atribuyes colores los olores y casi música de fondo.
Volvemos a Nepal ... como si el elevado grado de humedad y la niebla que se mantiene a pocos metros de tierra concluyera más el ambiente y no dejara escapar los orígenes, los mercados de Katmandú, Pokhara, Namche, se convierten en ricos y explosivos en olores sutiles ,ácidos...... hilos de esencias, aceites, sandales , frutos frescos, cáñamo, lana de Yack, queroseno, mantequilla,arroz, tabaco, alquitrán, pieles, curry, azafrán, pimienta,soja, etc. ..
En las rutas de trekk, estos olores son vivos y se transportan y mezclan con el polvo del camino y las colchonetas envejecidas amontonadas sobre antiguos pajares.
Hoy intento anotar estas pequeñas sensaciones mientras disfruto de unas manzanas pequeñas y delicadamente ácidas que me ha ofrecido en Narayan, mi sherpa.
Son parecidas a las que se cultiva en el País Vasco para la confección de la sidra y tan diferentes a las que el recuerdo de infancia me transporta a casa de mis tíos naturistas en Barcelona.
Si fuera posible editar una guía con los olores incluidas.........
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Pues que decir... ¡Qué me alegra ver que aún existe este sentido, al que normalmente no se le da la importancia que tiene! Que entiendo a Joan, que además se explica muy bien.. y que yo también recuerdo esas pequeñas manzanas ácidas que hoy en día no encuentro en las tiendas... que para mí la primavera llega con el olor de azahar que lo invade todo, el invierno es el olor de las chimeneas mezclado con el aire frío, en otoño apenas noto el olor, a no ser que llueva sobre la tierra seca por el verano, y entonces huele de maravilla la tierra mojada. El verano para mí es el olor del mar, el salitre depositado en la piel..... y como a Bea, para mí el olor de las librerías tiene algo especial, como de culto.... ¡Podría estar horas hablando de los olores! Gracias por recordarnos este sentido, Joan
Comentado por MªCarmen Ruela Garcia diciembre 12, 2011 a las 10:09am Esta foto transpira verde y me transporta al bosque con sólo verla.Buena Joan...Felicidades
Comentado por Silvia Romero diciembre 2, 2011 a las 3:22pm Preciosa fotografía y reflexión, cuando nacemos no vemos pero reconocemos a nuestra madre por el olor, de ahí en adelante, la memoria olfativa crea vínculos al cerebro más rápios que la vista, un abrazo Joan
Comentado por Joan Pairó Drudis diciembre 2, 2011 a las 3:14pm Para mí el olor es un sentido importantísimo, con el que guardo en el recuerdo a una persona o un lugar, una situación, a veces pasar por algún sitio me revive estos recuerdos, y no me hace falta ver solo oler, para transportarme a algún lugar remoto en mis recuerdos, sinceramente creo que me sería más fácil reconocer a algunas personas por su olor que por su aspecto físico.
Y es por eso que me siento plenamente identificado con lo escribes Joan.
Saludos a tod@s
Comentado por Amparo Pardo noviembre 22, 2011 a las 9:12am Y a mi me encanta el olor de la tierra húmeda y de las hojas en los bosques...el olor de los árboles y del agua que discurre...y el de la lluvia recien caida. Y también leer cosas tan bonitas como las que escribes que me transportan a otros tiempos y a otros lugares. Mis respetos Joan :)
Comentado por BEA PASTOR BILBAO noviembre 22, 2011 a las 8:49am Pues yo recuerdo perfectamente el olor de las librerías antiguas (porque las modernas no huelen así)...Mis padres tenían una cuando yo era pequeña y recientemente entré en ella. Sigue siendo igual, con ese toque antiguo que ya no se lleva pero que le imprime personalidad y curiosamente seguía oliendo igual. Fue como si retrocediera a mi infancia de golpe y porrazo y de repente me vino a la cabeza mi padre (muerto hace ya unos años) atendiendo detrás de aquel estrecho mostrador...y buf! Que sensación! Y os aseguro que fue provocada por AQUEL OLOR....
Me encanta tu foto, Joan
Comentado por silvia noviembre 21, 2011 a las 10:49pm Es verdad Joan! cada sitio tiene su olor peculiar,yo no soy enóloga pero tengo bastante olfato, al leer tu escrito me ha transportado a otros lugares. Yo el olor más penetrante que recuerdo es de la escuela,a papel,goma de borrar lapiz de grafito y batas super limpias los lunes.Muchas felicidades! por la evocación de los olores, y tus maravillosas fotografías.
Un abrazo!
Comentado por Juan PIXELECTA noviembre 20, 2011 a las 12:40pm Veo que los olores te tocan la fibra sensible de tus viajes y aventuras. Los que no hemos tenido una vida tan singular nos conformamos con los olores que nos devuelven al la niñez. Existen olores que consiguen quitarte tantos años de encima que vuelves a ser imberbe. Estos son los que a su vez me devuelven la felicidad aunque el recuerdo de la infancia haya sido dolorosa. Son esos olores de alguna comida o algún material los que aparecen cada cinco o diez años en tu vida, si estos olores se convierten en asiduos, todos esos recuerdos tan nítidos frente a ese olor se desvanecen.
Muy bien expuesto este pensamiento Joan, nos has dado que pensar de manera entrañable. Si pudiera editarse una guía de olores... Preciosa fotografía.
Comentado por Carlos Ramirez de Arellano noviembre 20, 2011 a las 11:54am Un gran documento y una buena fotografía. Felicidades Joan, una gran experiencia sensorial y fotográfica.
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